Cuando todo es urgente, nada lo es. La priorización deja de ser un ejercicio técnico y se vuelve una negociación permanente. La salida no es un modelo complejo de puntuación, sino unos pocos criterios acordados y aplicados con disciplina.
Cuatro criterios que bastan
- Alineación estratégica: ¿a qué objetivo del negocio contribuye y cuánto?
- Valor y urgencia: ¿qué se pierde si se posterga un trimestre?
- Esfuerzo y capacidad: ¿qué recursos críticos consume y están disponibles?
- Riesgo: ¿qué tan incierta es la entrega y qué pasa si falla?
Cómo usarlos en el comité
Evalúa todas las iniciativas con los mismos criterios, en la misma sesión, y ordénalas. Luego traza la línea de capacidad: lo que queda por encima se ejecuta, lo que queda por debajo espera. La conversación cambia de “¿por qué mi proyecto no avanza?” a “¿qué sacamos para que entre el mío?”.
Errores frecuentes
Ponderar demasiados criterios, recalcular puntajes cada semana o permitir excepciones sin costo. Un sistema simple que se respeta vale más que uno sofisticado que nadie aplica.
